¿Eleguá es malo o bueno? todo lo que debes saber

El mundo está repleto de una diversidad impresionante de creencias, tradiciones y religiones, lo que da lugar a una variedad de símbolos y figuras con diferentes significados y roles. Un ejemplo de esto es Elegua, una figura central en la fe Yoruba. A pesar de que se le ha tildado como un ente maléfico, la verdad es que puede brindar una multitud de beneficios cuando se le trata con la reverencia apropiada.

Elegua, dentro de la mitología Yoruba, es percibido como la primera barrera de protección. Actúa como el gran abridor de caminos, despejando las obstrucciones y obstáculos en la vida. En el camino de la espiritualidad, cada individuo que inicia su travesía en esta práctica religiosa, se encuentra primero con Elegua. Es un guerrero imponente y temible, que invoca tanto miedo como reverencia, situándose en la cima de la jerarquía de los cuatro orishas fundamentales.

¿Eleguá es malo o bueno? es crucial entender que su existencia trasciende las limitaciones de las percepciones humanas de lo correcto o incorrecto, o de lo bueno y lo malo. La esencia de Elegua va más allá de las simples asociaciones con la magia negra o la brujería.

Elegua personifica un equilibrio justo que actúa de manera imparcial. Su esencia es la del balance óptimo en la naturaleza, siendo capaz de generar tanto caos como bendiciones para sus devotos, dependiendo de las acciones y comportamientos de estos. Así, Elegua se convierte en un espejo espiritual de nuestras propias acciones, reflejando a través de sus reacciones, el bien o el mal que nosotros mismos generamos.

¿elegua es malo o bueno?

¿Quién es Elegua?

Elegua, conocido también con diversos nombres como Elegguá, Liwaa, y Leguá, entre otros, se presenta como una de las siete divinidades primordiales en el Panteón Yoruba. Es fundamental recordar que en la fe Yoruba originaria de África se reconoce a más de 400 dioses. Sin embargo, en la práctica cubana y en la santería, la veneración se concentra en un número limitado de estas divinidades.

Este orisha, Elegua, tiene un lugar significativo en la cultura afrocubana. Fusiona características de un dios yoruba con las de un santo cristiano, resultando en una entidad espiritual multifacética. Esto es una demostración de cómo las diferentes prácticas religiosas pueden combinarse y evolucionar, adaptándose a nuevas culturas y contextos sin perder su esencia original. En este contexto, Elegua es conocido como el dueño de los caminos y el destino, ejerciendo control sobre la apertura y el cierre de las etapas de la vida y la fortuna de los individuos.

Esta percepción de Elegua como administrador de caminos y destinos subraya su papel en la determinación del curso de nuestras vidas. Como guardian de las encrucijadas, Elegua puede abrir nuevas oportunidades y posibilidades, o cerrar puertas según su criterio. Por lo tanto, su influencia no sólo se siente en las grandes decisiones y eventos de la vida, sino también en las pequeñas elecciones cotidianas que, en conjunto, dan forma a nuestros destinos.

Así, aunque Elegua puede tener diferentes nombres y formas, su significado y papel esencial en la guía y protección de nuestros caminos permanece constante, reforzando su posición como un pilar fundamental en la religión yoruba y sus derivados.

¿Elegua es malo?

Para los seguidores de las tradiciones africanas y afrocaribeñas, Elegua es percibido como una deidad que merece un trato considerado y respetuoso, ya que tiene la capacidad de propiciar tanto eventos favorables como adversos para los humanos. Pero es vital entender que todas sus acciones, ya sean de bendición o de reprimenda, no son arbitrarias sino que responden a una lógica o la intervención directa de las personas involucradas.

Elegua posee una comprensión innata de los problemas que afligen a la humanidad y de sus posibles soluciones. Sus intervenciones, aunque a veces puedan parecer difíciles de interpretar, siempre están motivadas por razones legítimas. En otras palabras, Elegua nunca actúa de manera caprichosa o irracional.

La esencia de Elegua ha sido objeto de debate en diversos círculos de la santería. Algunos se preguntan si Elegua es un ser benévolo o si pertenece al grupo de orishas que encarnan aspectos más oscuros de la realidad. Sin embargo, se reconoce a Elegua como el poseedor del Ashe, la energía vital del universo, y por tanto, el depositario de las bendiciones terrenales. Se le atribuyen los 21 caminos que todo practicante de la santería debe conocer y los 101 caminos que un babalawo debe dominar.

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En estas discusiones, a menudo se compara a Eshu con Elegua. Mientras que Eshu es visto como el observador omnipresente de la humanidad, a quien nada escapa y que posee tanto lo bueno como lo malo, Elegua se asocia más frecuentemente con aspectos positivos. Elegua es considerado el portador de oportunidades y el facilitador de la apertura de espacios espirituales para los seres humanos desde su origen en África.

No hay en la tradición una versión de Elegua que se dedique al castigo. A pesar de que muchos lo ven como una deidad crucial que se debe obedecer debido a su sabiduría y conocimiento, la noción de Elegua como un ente castigador no es común. Esto no impide que algunas personas puedan experimentar consecuencias negativas de sus acciones y atribuirlas a Elegua, pero esto generalmente se da cuando se transgreden ciertas normas establecidas.

Las creencias yoruba y santeras ven en Elegua una figura protectora y guía espiritual, especialmente para aquellos que se desvían de su camino. La intervención de Elegua, en forma de corrección y guía, hace posible que sus seguidores se alineen nuevamente con su destino, lo que permite a Elegua desempeñar un papel principal en la búsqueda de prosperidad y armonía espiritual con el mundo.

¿Es una deidad malévola?

La tradición Yoruba sostiene que en su conjunto de divinidades no se encuentra la presencia de entidades demoníacas. Oloddumare, la deidad suprema, creó a los Orishas con el propósito de armonizar el curso de la vida de los hombres, no para generar su ruina. Elegua, en este contexto, ha sido asignado a la labor compleja de incentivar la honestidad entre los seres humanos. Para cumplir con esta misión, Elegua pone a prueba las convicciones y las acciones de las personas.

La esencia de Elegua, por tanto, no está en fomentar el mal, sino en promover una autenticidad genuina entre los humanos. Su papel es desafiar y probar nuestras verdaderas intenciones y valores, para permitirnos aprender, crecer y desarrollarnos de manera más plena y sincera. En este sentido, Elegua se presenta no como un destructor, sino como un maestro espiritual que guía a través de pruebas y desafíos.

Además, en la tradición yoruba, cada Orisha tiene un papel específico y complementario en el mantenimiento del equilibrio en la vida y en el universo. Todos ellos, incluido Elegua, trabajan juntos para guiar a la humanidad en su viaje espiritual y físico.

¿Por qué Eshu Eleggua es relacionado con Satanas?

La errónea interpretación de la esencia de Eshu Elegua tiene sus raíces en los primeros misioneros que pusieron pie en las tierras americanas durante el período colonial. Su desconocimiento de las prácticas religiosas de los esclavos Yoruba, unido a su propósito de difundir su propia fe incluso en contra de la voluntad de los demás, condujo a una distorsión en la percepción de este Orisha, siendo injustamente comparado con el Diablo y transformado en un símbolo de maldad.

A lo largo de la historia, la representación del diablo ha sufrido variaciones «oportunas» que coinciden con diversas situaciones dictadas por el entorno. Esto se puede observar a través de manifestaciones artísticas de diferentes épocas, que han ido modificando la imagen del diablo a través de diversas formas representativas.

Este fenómeno puede explicarse por la construcción ideológica promovida por la Iglesia Católica a través de múltiples disputas teológicas y políticas a lo largo de la historia. En este proceso, al demonio se le fueron atribuyendo características propias de otras culturas, con el objetivo de moldear la representación del mal y referenciar simultáneamente a los dioses de otras religiones, contra quienes los cristianos luchaban de un modo u otro.

Por tanto, la imagen de Satanás puede considerarse el resultado de la mezcla entre las creencias de los monjes y teólogos medievales y las creencias supersticiosas y paganas. Este proceso también se vincula con el intento cristiano de erradicar las creencias grecorromanas durante sus primeros años, y más tarde, las diversas culturas cuya influencia podría ser menor a la suya.

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Este fenómeno es exactamente lo que sucedió con Eshu Elegua, quien fue etiquetado por la iglesia cristiana como el demonio, sin ninguna base o fundamento teológico dentro de su propia tradición religiosa que respalde esta afirmación.

En definitiva, es posible rastrear a lo largo de la historia de la humanidad cómo diversas espiritualidades son interpretadas y reinterpretadas por los practicantes de diferentes culturas, dependiendo del contexto. Evidentemente, la forma en que la religión yoruba llegó a América a través de los esclavos, en una posición claramente subordinada y forzados a adoptar las costumbres católicas, pone de manifiesto una posición de desventaja frente a la cultura dominante.

Este hecho, junto con el desconocimiento y el intento de erradicar sus costumbres, fue lo que generó y difundió la creencia de que Eshu Elegua era una entidad demoníaca, a pesar de que su energía es identificada por los yorubas como la fuerza espiritual que promueve el equilibrio dinámico entre el funcionamiento del mundo físico y espiritual, estando presente en lo bueno y lo malo en igual medida. Incluso podría considerarse que Eshu Elegua es esencialmente una entidad justa.

¿Es malo tener un Elegua en la casa?

La palabra Eleggua se traduce como «reside en el hogar». El término «Ele» proviene de Ilé, que significa «casa», y «Ggua» se interpreta como «estar». Cuando decimos que Elegua reside, nos referimos a la presencia de Eshu, que bajo la guía de Obatalá (una deidad yoruba), se manifiesta como Elegua. Obatalá modera los impulsos de Eshu que pueden tornarse perjudiciales. Sin embargo, hay momentos en los que Eshu puede liberar su energía de manera inesperada, generando un revuelo en el hogar, pero esta acción generalmente es desencadenada por una causa justificada, y los habitantes de la casa son responsables de ello.

En ningún caso es negativo tener a Elegua en el hogar. De hecho, en la entrada de las casas cohabitan diversas entidades espirituales además de Eleggua. Este Orisha, al residir en las puertas, establece un límite entre dos dominios: el interior de la vivienda, que representa la paz del hogar, y el exterior, que simboliza los riesgos y males que deambulan por el mundo.

Beneficios de tener un Elegua en la casa

Eleguá emerge como una figura trascendental dentro de la tradición religiosa yoruba, ocupando un espacio privilegiado en su panteón. Su culto ha cruzado fronteras, llegando a ser uno de los orishas más admirados en Cuba. Eleguá se conoce como el guardián de las entradas, el regente de los caminos y el ejecutor del azar, ocupando un papel preponderante tanto en los inicios como en las terminaciones, convirtiéndose en un resguardo para aquellos que transitan por rutas desconocidas.

La representación de Eleguá destaca por su aparente simplicidad pero profunda simbología. Se le dibuja con una cabeza infantil, que es un signo de pureza e inocencia, y con una calabaza o un ronrón, emblemas de prosperidad y abundancia.

Su poder y fortaleza lo sitúan como una entidad altamente reverenciada. Los fieles se acercan a Eleguá buscando protección, auspicio, salud y riqueza. A menudo, se le solicita que despeje los obstáculos de los senderos de la vida, para que los sucesos se desenvuelvan de manera fluida. Si bien es considerado un orisha benevolente y siempre dispuesto a prestar su ayuda, también es reconocido por su carácter inestable y caprichoso. En este sentido, puede tornarse temible si no es tratado con el debido respeto. Por lo tanto, es esencial manejar las interacciones con él con extremo cuidado, fomentando un ambiente de fe y devoción.

Las ofrendas a Eleguá son una parte crucial de la práctica devocional. Los presentes que le complacen a menudo incluyen dulces, frutas, flores, tabaco y ron. En casos más particulares, puede ser propicio ofrecer un sacrificio animal, tal como un gallo o un cabrito.

Los Eleguá, como seres supremamente poderosos, merecen un trato cauteloso. No obstante, si se les honra con dignidad y se les rinde tributo con ofrendas apropiadas, son una fuente de ayuda y protección incansable. Con todo, este orisha yoruba ofrece una visión única de la dinámica entre humanos y lo divino, donde el respeto y la reciprocidad son fundamentales.

Elegua

¿Qué le molesta a Elegua?

Comprender a Eleguá requiere no solo conocer las bendiciones que puede brindar, sino también identificar aquellos comportamientos que podrían resultarle desfavorables. Aquí resaltaremos varios puntos claves que se deben eludir, especialmente si estás pensando en acoger la presencia de Eleguá en tu hogar:

  • Evita hacer sonidos de silbidos en la cercanía de Eleguá, ya que no le resultan agradables.
  • No debes caer en la trampa de simplemente pedirle favores, es importante recordar expresar gratitud por las bendiciones que ya te ha otorgado.
  • Durante las ceremonias, Eleguá tiene que ser honrado antes que cualquier otro orisha, ya que se considera que es el guardián de las puertas entre los mundos físico y espiritual. Pasar por alto esta regla puede traer consecuencias no deseadas.
  • Mantén un temperamento calmado y pacífico en su presencia. Un carácter irascible o agresivo puede provocar conflictos.
  • La interacción es esencial, no tener comunicación con Eleguá puede causar su enojo.  Conversa con él, exprésale tus pensamientos y preocupaciones.
  • Sé consciente de cumplir las promesas que le haces a Eleguá. Incumplirlas puede ser considerado un acto de irrespeto.
  • Evita usar lenguaje ofensivo o maldecir en su presencia, ya que esto se considera una falta de respeto hacia su divinidad.
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Respetar estos lineamientos no solo evitará situaciones de conflicto con Eleguá, sino que también reforzará tu relación con él, permitiendo que su influencia positiva sea aún más efectiva en tu vida.

Oración a Elegua

Querido Eleguá, dueño de los caminos y el azar, guardián de las puertas y custodio de las encrucijadas. Tú que encarnas la inocencia y la sabiduría, te imploro con humildad y respeto.

Con tu semblante de niño y corazón de anciano, te pido que me guíes en mis senderos, que apartes de mí los obstáculos y dificultades. Que mis rutas estén siempre abiertas y la fortuna me sonría, tal como sonríe tu rostro infantil.

Te agradezco, Eleguá, por las bendiciones recibidas, por tu protección constante, por estar siempre presente cuando más te necesito. Te prometo honrarte y respetarte, y en mi vida demostraré la fe que tengo en ti.

Ayúdame a ser mejor, a aprender de mis errores y a avanzar con esperanza y valor. Que en cada paso que doy, tu estés a mi lado, guiándome hacia la prosperidad, la salud y la alegría.

Te ruego, Eleguá, que me protejas de todo mal, que alejes de mí las negatividades y los conflictos. Que bajo tu protección, encuentre la paz y la tranquilidad que anhelo.

Por último, te pido que me ilumines para actuar con sabiduría, para mantener la calma en medio de la tempestad, para ser una fuente de amor y bondad en este mundo.

En tu nombre, Eleguá, te ofrezco mi respeto y devoción. Ábreme las puertas a un camino lleno de bendiciones y protección.

Así sea, querido Eleguá, así sea.

Alexandra Rodriguez

Alexandra Rodriguez

Soy Alexandra Rodriguez, Tengo 30 años y soy una escritora apasionada y comprometida que dedica su tiempo y esfuerzo a explorar a fondo el fascinante mundo de las religiones

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