Conoce la Novena a San Ramón Nonato

En la rica tradición de la devoción católica, la Novena a San Ramón Nonato emerge como una práctica arraigada que ha trascendido a lo largo de los siglos, llevando consigo la esencia de la fe y la intercesión celestial. Este fervoroso rito de oración se teje con la historia y espiritualidad de aquellos que, con devoción, han depositado sus intenciones y peticiones en la figura venerada de San Ramón Nonato.

A través de nueve días de plegarias, se busca la conexión con lo divino, honrando la vida y virtudes del santo cardenal, cuya intercesión se ha convertido en un faro de esperanza para quienes buscan consuelo, protección y la realización de sus más profundos anhelos.

Adentrémonos en el significado y la importancia de esta novena, explorando las raíces de la devoción a San Ramón Nonato y descubriendo cómo su legado sigue inspirando la fe y la confianza en la providencia divina.

Conoce la Novena a San Ramón Nonato

San Ramón Nonato

La novena constituye una arraigada práctica de oración con una rica tradición en el devenir de las expresiones de fe a lo largo de la historia. A través de un periodo de nueve días, se confían al santo o santa en cuestión las peticiones o gracias deseadas, buscando su intercesión ante Dios. Este ritual no solo implica una conexión profunda con la iglesia celestial y terrenal, sino que también fomenta la unidad dentro de las comunidades locales al permitir su recitación de manera comunitaria.

Dentro de la historia y espiritualidad del Santuario, la novena a San Ramón Nonato ocupa un lugar destacado. A lo largo del tiempo, numerosos peregrinos han depositado sus intenciones en este sagrado espacio de oración, fortaleciendo su confianza en Dios y compartiendo las diversas experiencias de la vida, ya sean alegrías o tristezas. Un testimonio tangible de esta devoción se encuentra en los exvotos que adornan el Santuario, siendo algunos de los más antiguos datados en el siglo XVII.

Novena a San Ramón Nonato para casos difíciles

Para dar inicio, tenemos esta principal oración hacia San Ramón Nonato:

«Dios y Padre amoroso, origen y dispensador de toda existencia, te invocamos para que, en compañía de tu Espíritu Santo, nos congregues en esta jornada de oración que emprendemos. Que nuestra fe en tu misericordia se fortalezca, y que cultivemos la humildad necesaria para aceptar tu voluntad en cada acontecimiento de nuestras vidas. Imploramos la intercesión de San Ramón Nonato, fiel testigo tuyo, recordando cómo, mediante tu providencia divina, permitiste que tu servidor viera la luz, superando toda expectativa humana.

Te suplicamos que nos escuches mientras nos unimos en oración por aquellas mujeres que llevan la gracia de la maternidad en su vientre, así como por aquellas que anhelan con fervor el don de ser madres. María de La Merced, Madre de Cristo y Madre Nuestra, te invocamos como intercesora. Amén.

Iniciamos nuestra oración reafirmando nuestra fe en ti, Señor, como el Creador y Dador de toda vida. Proclamamos nuestro Credo como expresión de nuestra convicción».

Primer día

«Señor, mi Dios y guía, elevo a ti un sincero agradecimiento por todos los favores otorgados al glorioso San Ramón No-nacido. Con humildad, imploro tu generosidad, pidiendo que así como fuiste magnánimo con el ilustre santo cardenal, lo seas también conmigo en esta ocasión. Concede el cumplimiento de la petición que te presento en esta novena, permitiéndome así servirte y amarte de manera más plena. Amén».

Concluyamos con la oración final que nos acompaña todos los días.

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Segundo día

«Amado Jesús, Redentor y Señor mío, te ofrezco gratitud eterna por todas las bendiciones que, con infinita bondad, otorgaste al glorioso Padre San Ramón No-nacido. Las maravillas que obraste en tu siervo San Ramón me impulsan a buscar su intercesión. Confiando en sus ruegos y méritos, Dios mío, te suplico que cumplas esta petición, para mayor honra y gloria tuya. En ti, Jesús de mi alma, deposito mi esperanza, confiando en que, al igual que has socorrido a aquellos que han buscado la ayuda de tan grande Santo, también atenderás mis necesidades. Amén».

Tercer día

«Oh, Reina Pura de la Merced, consoladora de los necesitados y afligidos, me acerco a ti como humilde hijo tuyo ante tan excelsa Madre. Te rindo mil veces las gracias por los numerosos y extraordinarios favores con los que agraciaste a tu siervo San Ramón No-nacido. En esta Novena, recurro a su intercesión para obtener el favor que hoy te pido. Confío, soberana Reina, que así como no le negaste nada al glorioso Santo durante su paso por la tierra, no me negarás ahora tu intercesión ante tu Santísimo hijo Jesús. Anhelo que Él, para gloria tuya, de su Unigénito Hijo y bien de mi alma, me conceda la gracia que deseo. Amén».

Cuarto día

«Dios y Soberano mío, presento ante ti los méritos de la santa obediencia de tu ilustre siervo, el glorioso Cardenal San Ramón No-nacido. Te ruego humildemente que, a través de estos méritos, me otorgues una obediencia perfecta y total. Anhelo obedecer en todo y por todo a tus divinas inspiraciones, a los preceptos de la Santa Iglesia. En particular, te suplico que, por estos mismos merecimientos, atiendas la petición que, por medio del glorioso Santo, te presento. Amén».

Quinto día

«Oh Señor y Dios mío, tu humilde hijo se postra ante tu presencia, ofreciéndote la santa y extrema pobreza que caracterizó la vida del glorioso San Ramón No-nacido. Con todo mi corazón, te suplico que, a través de los méritos que obtuvo tu Santo al practicar tan grande virtud, purifiques mi corazón. Anhelo recibir una auténtica pobreza y desnudez de espíritu, de modo que mi alma esté completamente desapegada de lo transitorio y se una al amor divino.

En particular, te ruego que te dignes favorecerme con la gracia que solicito, para mayor honra y gloria tuyas. Amén».

Sexto día

«Dios y Soberano mío, al ser tan amante de la pureza, al elegir que el Verbo eterno tomara forma de la purísima Virgen desposada, presento ante ti, Señor, la angélica pureza de tu castísimo siervo, San Ramón No-nacido. A través de los méritos que emanan de la virginidad de este grandioso Santo, te imploro que elimines todas las manchas de mi alma. Así, mi ser podrá ser digno de unirse con Jesucristo y estar dispuesto para recibir el favor que busco en esta Novena. Amén».

Séptimo día

«Señor y Dueño mío, solo tú conoces la llama soberana con la que vuestro gran siervo y amigo, San Ramón No-nacido, siempre os amó y anheló amaros aún más, deseando fervientemente que todos los corazones humanos se consumieran en divinos amores. Con confianza en vuestra infinita misericordia, humildemente os imploro que, a través del corazón serafínico de San Ramón, os dignéis encender el mío con las llamas de vuestro amor. Además, os ruego que me favorezcáis con la concesión de la gracia que solicito, basándome en los méritos de la ardiente caridad de este gran Santo, mi intercesor. Amén».

Novena a San Ramón Nonato

Octavo día

«Señor y Dios mío, con toda la humildad que me es posible, me acerco a ti para solicitarte un favor, apoyándome en los grandes méritos que poseía San Ramón No-nacido. A través del ejercicio heroico de su profunda humildad, obtenía de ti lo que te suplicaba. Ahora, presento esa misma humildad de tu Santo, pidiéndote que, por medio de ella, me hagas tan humilde que, por amor a ti, renuncie a mi propia estimación.

Además, te ruego que te dignes concederme la gracia que solicito, para gloria tuya y mi propia salvación. Amén».

Noveno día

«Dios Eterno y Omnipotente, mi Señor, llegamos al último día de esta Novena. Si hasta ahora no he logrado prepararme adecuadamente para obtener el favor que deseo, te ruego que me concedas la luz necesaria para disponer mi alma de manera adecuada. Para ello, te presento los martirios, trabajos, aflicciones, azotes y demás penas que sufrió el glorioso San Ramón No-nacido.

Por los inmensos méritos adquiridos a través de esas penas, te pido, Señor, que me concedas un ferviente deseo de padecer por ti y que se cumpla la petición que he formulado durante estos nueve días. Que esto sea para tu honor y el de mi glorioso Santo. Amén».

Oración para finalizar la novena de San Ramón Nonato

«¡Oh Glorioso San Ramón No-nacido! Con todo mi corazón me regocijo de que la majestuosidad soberana de nuestro Dios y Señor haya elevado vuestra santidad, dotándoos con innumerables prerrogativas y gracias. A la Santísima Trinidad, ofrezco agradecimientos infinitos e inmortales, y a ti, mi Santo, mil felicitaciones.

Por esos maravillosos favores y la sangre que vuestros santos labios derramaron en el penoso martirio del candado, humildemente os suplico que intercedáis ante la Divina Majestad por el crecimiento de la Santa Fe católica, la erradicación de las herejías, la paz en los reinos cristianos, la conversión de los infieles y la liberación de los pobres cautivos cristianos. También, mi Santo, te pido que seas mi intercesor, para que así como perseverasteis muchas horas vivas dentro del cuerpo de vuestra madre fallecida, mi pobre alma persista viva en la gracia, dentro de la prisión de este cuerpo corruptible, y salga de él en paz en su momento, para alabar a Dios en compañía de los Ángeles y Santos, por toda la eternidad.

Con el fin de alcanzar esto, os ruego que me concedáis el favor que ahora solicito: (Hágase aquí la petición)

Así confío, amado Padre mío, pues se dice de vos que alcanzáis de Dios todo lo que vuestros devotos os piden en su aflicción. No obstante, si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma que la respuesta se retrase o que no obtenga la gracia que deseo, os suplico que me concedáis perfecta resignación a la voluntad de mi Dios y Señor. Que así mi alma permanezca en paz mientras el Señor me conserve la vida y, finalmente, mediante una muerte dichosa, alcance las delicias de la eterna Patria. Amén».

Novena a San Ramón Nonato

Alexandra

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